La gentamicina, el más empleado de los antibióticos del grupo de los aminoglucósidos
(estreptomicina, neomicina, kanamicina, etc.) es también, de entre ellos, el de acción más
efectiva, por su mayor efecto a menor dosis, por su buena difusión tisular y porque su
espectro bacteriano, además de alcanzar los microorganismos Gram (-) usualmente
sensibles a los antibióticos de su grupo: E. coli, Salmonellas, Shigellas, Proteus, Pasteurellas,
Klebsiellas, Enterobacter, etc., abarca asimismo a las Pseudomonas, de tan difícil
control y creciente extensión. También actúa frente a algunos Gram (+), especialmente
estreptococo hemolítico y la mayoría de las cepas de Staphylococcus. Además, es de destacar
que, si bien las cepas resistentes a la gentamicina lo son al resto de aminoglucósidos,
la resistencia cruzada recíproca muchas veces no es uniforme, lo que permite tratar con éxito
cepas microbianas que se han vuelto resistentes a la neomicina, estreptomicina, kanamicina,
etc.
Administrada por vía intramuscular, alcanza niveles terapéuticos al cabo de 1 hora, que se
prolongan más allá de las 6-12 horas, según dosis. Un mínimo del 80% se elimina inalterada
por la orina, dentro de las 24 horas.
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