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Desparacitación Estratrégica

El hecho de que no haya animales con signos clínicos en un hato no significa que no haya pérdidas económicas importantes por parasitosis, siempre que esté en pastoreo. Casi todo el ganado bovino es víctima de los nemátodos internos (parásitos redondos). Las pérdidas en producción asociadas con los distintos tipos de infestación dependen del área geográfica, época del año, condiciones ambientales, manejo de pastizales, programas de control que se apliquen, número y tipos de parásitos presentes. Otros factores que afectan la respuesta de los animales a la infección incluyen; nutrición, edad, infecciones concurrentes y estado de salud en general. Las pérdidas económicas pueden ser muy variables (de 10 a 100 kilos por cabeza por temporada de pastoreo estacional). La variabilidad depende de la zona geográfica. Por ejemplo; en las zonas húmedas tropicales y subtropicales, las condiciones son ideales para el desarrollo y supervivencia de parásitos todo el año. Por lo tanto las condiciones de control son muy diferentes a las áreas montañosas de pastoreo estacional o a las zonas áridas de la República Mexicana. El ganado joven en crecimiento (becerros mamones, novillos en pastoreo) y hembras de reemplazo se ven más afectados por las infestaciones de parásitos y sus ganancias de peso son más lentas, a medida que la infestación se incrementa. Por lo tanto se requiere más tiempo para alcanzar el peso de mercado y reproducción. En las épocas del año cuando la disponibilidad y calidad del forraje es pobre, es posible que estos animales incluso pierdan peso. El parasitismo tiene más impacto en estas condiciones. Frecuentemente el productor no reconoce los signos de enfermedad y en su opinión los animales se ven bien. Si se pudiera hacer una comparación con animales mantenidos bajo programas efectivos de control de parásitos, el ganadero podría ver la diferencia y entonces estar consciente de las pérdidas que tiene. Los animales maduros también pueden verse afectados por la infestación, sin embargo, raras veces se ven evidencias clínicas. Con lo que ingiere, una vaca debe mantener su condición corporal (requerimientos de mantenimiento) y además, sostener el desarrollo y/o la lactancia de una cría. Entre más pesada sea una vaca durante periodos de estrés (metabólico, nutricional, etc.), más reservas necesitará para proporcionar energía y nutrientes suficientes para cubrir sus requerimientos adicionales. Una vaca con condición corporal pobre, tiene tendencia a no ciclar normalmente y subsecuentemente, puede no volver a quedar cargada prontamente o no quedar cargada en lo absoluto. Por lo tanto, la eficiencia reproduciva se ve afectada y puede traducirse en pérdidas económicas substanciales. Una vaca con parasitosis también tiene más susceptibilidad a otras enfermedades. Cuando se consideran las fuentes de contaminación que llevan a la infestación de animales jóvenes en crecimiento, no se debe pasar por alto el papel de los animales adultos. Tradicionalmente, el parasitismo por nemátodos era diagnosticado al observar signos clínicos (diarrea, pelo hirsuto, "mandíbula de botella", [edema intermandibular], etc.) y se trataba a los animales individualmente según era necesario. Los animales afectados clínicamente representan por lo regular sólo un pequeño porcentaje de animales en el hato. No obstante, el hecho de que no haya animales con signos clínicos, no significa que no haya pérdidas económicas importantes por parasitosis. El parasitismo es un problema de hato y debe ser tratado como tal por tres razones: 1. Para evitar que mueran los animales clínicamente afectados. 2. Para mejorar la producción de aquellos que no muestran signos clínicos. 3. Para reducir los niveles de contaminación de los pastizales y por lo tanto las tasas de reinfestación. Un animal se reinfesta a los pocos días posteriores al tratamiento dependiendo del desparasitante usado, elimina huevecillos que contaminan de nuevo el pastizal 3 a 4 semanas después. Sí un productor espera hasta que aparezcan los signos clínicos, pueden haber ocurrido ya pérdidas substanciales que reducen la eficiencia de producción en la ganadería. Las preocupaciones reales del ganadero deben ser las pérdidas posibles como son; carne no producida, crías no nacidas, días adicionales para alcanzar el peso de mercado, retraso en la pubertad en las vaquillas de reemplazo y mayor susceptibilidad a otras enfermedades. Los programas actuales de desparasitación, pueden mejorarse tratando grupos, no a todos los animales de la ganadería. Sin embargo, normalmente se basan en los momentos convenientes dentro del sistema de manejo del rancho, mismos que no siempre coinciden con el momento óptimo para desparasitar. Estos momentos pueden o no coincidir con los puntos apropiados en el ciclo de vida de los parásitos y en consecuencia el tratamiento puede o no reflejarse en beneficios económicos palpables. Los tratamientos estratégicos con productos apropiados, aumentarán el beneficio obtenido por el dinero invertido en productos para desparasitar. Ciclo de vida..... Todos los nemátodos de los bovinos que son económicamente importantes tienen ciclos de vida similares. Los parásitos adultos dentro del animal eliminan huevecillos en las heces. Bajo condiciones favorables importantes (ambiente cálido y húmedo), estos huevecillos eclosionan en 24 a 48 horas y se transforman en larvas infestantes en unos cuantos días. Las larvas emigran a la vegetación cuando la lluvia u otro medio de humedad satura el acúmulo fecal. Estas larvas usan películas de humedad, especialmente el rocío matinal, para moverse a lo largo de las hojas de los pastos en donde son ingeridas por el ganado en pastoreo. Una vez ingeridas mudan una o dos veces y hasta tres veces para convertirse en parásitos adultos y producen huevecillos continuando el ciclo de vida. El lapso transcurrido desde la ingestión de las larvas hasta la presencia de huevecillos en las heces y presentación de nuevas larvas infestivas en el pasto, cuando las condiciones son ideales, es de 21 días. Cuando las condiciones son más frías, el desarrollo de las larvas en el pasto es más lento y se reduce la magnitud de las infestaciones. Hay una gran cantidad de nemátodos de importancia económica. Estos parásitos habitan en diferentes órganos tales como; pulmones, abomaso, intestino delgado e intestino grueso. Los parásitos de mayor importancia son los que habitan en el abomaso, empezando por el de mayor tamaño, Haemonchus placei, que se desarrolla en climas cálidos y húmedos, y alcanza mayor incidencia en las zonas de trópico húmedo de México, entre los meses de junio a septiembre, que coincide con la época de lluvias. Este parásito se alimenta de sangre y en grandes cantidades produce anemia, debilidad y algunas veces la muerte. Las condiciones en estas zonas son adecuadas para que se mantenga la infestación durante el resto del año. El segundo parásito en importancia económica de estas zonas, pero el más importante en zonas templadas es Ostertagia ostertagi, que se desarrolla en condiciones húmedas y templadas, generalmente de Noviembre a Febrero. Este parásito ha desarrollado un mecanismo de supervivencia especial para soportar los efectos adversos de la estación de sequía, más caliente y seca de marzo a Junio, que mata a las larvas en el pasto. En invierno, época de mayor desarrollo larvario, hay un mecanismo que les indica la proximidad de la época de sequía. Se desconoce cuál es el mecanismo de información por el que las larvas de Ostertagia "se informan" que las condiciones en el exterior no son las adecuadas. Se ha postulado la hipótesis que la calidad del forraje es el "mensajero" de esta información; lo cierto es que al final del invierno y en la primavera las larvas ingeridas entran en un estado de latencia y se refugian adentro de la pared del abomaso, para reanudar su desarrollo a finales del verano y en el otoño, cuando vuelve a haber condiciones húmedas y frescas. Se asegura de esta forma el porcentaje máximo de supervivencia de las larvas en el exterior. Los patrones de infestación de pastizales son diferentes en las zonas tropicales húmeda y tropical seca. De cualquier forma, la mayor incidencia de casos clínicos coincide con el inicio de las lluvias en ambos casos. La infestación mixta causada por estos dos parásitos y la complicación con los parásitos pequeños del abomaso, del género Trichostrongylus, aumenta el impacto económico adverso de estas parasitosis. La complicación con otras parasitosis, también provocadas por nemátodos de los intestinos, principalmente de los géneros Cooperia y Oesophagostomum, tiene efectos muy graves en cualquier ganadería. Programa de desparasitación estratégico. Los programas estratégicos de desparasitación, deben ser desarrollados de acuerdo con cada ganadería o rancho y debe considerarse lo siguiente: 1. Epoca del año en el caso de sistemas de pastoreo estacional. 2. Edad y categoría de los animales (destetes, vaquillas de reemplazo, vacas con becerro al pie). 3. Tipo de operación (pastos nativos o mejorados, pastos de verano y otoño o pastoreo anual, sistemas de pastoreo en rotación de praderas, etc.). 4. Historia de pastoreo en los agostaderos. 5. Condición corporal de los animales a tratar. En las zonas de trópico húmedo, se considera que están contaminadas todas las praderas donde hubo ganado pastoreando previamente. Entre más tiempo permanezca un pastizal libre de ganado, más seguro será su forraje. Sin embargo, la mayoría de las ganaderías no pueden tener sus agostaderos ociosos, es decir sin ganado pastoreando, de tal forma que siempre hay parásitos presentes. Los tratamientos estratégicos de desparasitación, pueden ayudar a mantener las praderas tan seguras como sea posible, pero deberán tomarse en cuenta las limitaciones económicas. La programación de los tratamientos desparasitantes en los ranchos con sistemas de pastoreo estacional, que utilizan productos eficaces contra todas las fases de parásitos que viven en el animal (larvas activas, latentes y parásitos adultos), reduce la eliminación de huevecillos y la contaminación de los pastizales. Por ejemplo, si el pastoreo estacional empieza en el verano, cuando la sequía se prolonga toda la primavera, es necesario programar un tratamiento con tres semanas de anticipación al inicio de las lluvias, por ejemplo durante la primera semana de junio, para disminuir la carga inicial de parásitos. El objetivo es matar a los parásitos antes de que depositen huevecillos en el suelo y retrasar así la reinfestación. Esta desparasitación estratégica interrumpe el ciclo de vida de los parásitos antes de que los pastizales se contaminen demasiado. Probablemente el tratamiento más benéfico en este sistema estacional es en verano. El tratamiento en la primera semana de junio con Virbamec L.A. eliminará, primero, las larvas enquistadas de Ostertagia ostertagi y las cargas de parásitos adultos, pero habrá la necesidad de hacer otro tratamiento con Virbamec L.A. en la última semana de julio. Esto reducirá mucho la probabilidad de contaminación de larvas de Ostertagia ostertagi, que se transforman en adultos a final del verano. Para mejorar la eficacia del programa estratégico, se recomienda en forma opcional como última aplicación, una desparasitación adicional durante la última semana de septiembre, esto para asegurar que el ganado quede libre de parásitos durante la temporada de lluvias. La mayoría de los desparasitantes aprobados, son eficaces contra las larvas enquistadas de Ostertagia ostertagi y contra las larvas y parásitos de este y otros parásitos. Actualmente, se cuenta con la ventaja de las ivermectinas, con formula de larga acción. Virbamec L.A., permite hacer una sola aplicación como programa estratégico y su efecto, que se prolonga por 60 días contra el daño ocasionado por los parásitos, permite proteger al ganado desde la primer semana de junio hasta la ultima semana de julio que coincide con: 1. El inicio de la época de lluvias y la necesidad de destruir los parásitos ya existentes en el organismo del bovino. 2. El mantenimiento del animal libre de parásitos en la época de más lluvias y por consiguiente en la época de mayor infestación con Haemonchus placei y otros parásitos. 3. El tratamiento de eliminación de Ostertagia ostertagi antes de la época de enquistamiento, prolongando así el efecto residual hasta la siguiente temporada de pastoreo. La ivermectina de larga acción Virbamec L.A. permite además sostener un sistema de desparasitación estratégica en las zonas de calor y humedad durante todo el año con tan sólo de 2 a 6 aplicaciones, de acuerdo con los estudios de incidencia y estacionalidad de lluvias en cada ganadería. Esto es una gran ventaja, si consideramos que con los desparasitantes tradicionales se necesitarían más para proteger al ganado durante el verano. Programa de desparasitación táctico. Este sistema es una opción diferente que tiene por objeto evitar pérdidas severas causadas por parásitos. Es eficaz la ivermectina contra larvas enquistadas de Ostertagia ostertagi y los demás nemátodos gastrointestinales y pulmonares que afectan al ganado. Los programas de desparasitación táctica, de una sola dosis, son aconsejables al recibir animales en corrales de engorda o al preparar a animales de cualquier tipo para la venta. En el corral de engorda, como no hay posibilidad de reinfestación del ganado, bastará con una sola dosis. Un criterio similar se aplica a vaquillas lecheras y a las vacas secas que son reincorporadas a un establo en confinamiento después de pastorear. Recomendamos para este tipo de desparasitación, el uso de Virbamec ADE, dado que suministra un adecuado balance de vitaminas ADE, para restablecer las deficiencias que sufra el ganado durante el proceso de parasitosis. Como la función de este tratamiento es la de evitar parasitosis en ganado que no se va a volver a infestar, también se le llama "tratamiento de prevención de pérdidas residuales". Esta dosificación tiene una correlación muy alta en términos de costo/beneficio. Derechos Reservados Laboratorios Virbac México S.A. de C.V. Guadalajara, Jalisco, México 2005.

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